Desafíos que propone la irrupción de la inteligencia artificial a la educación y las metodologías evaluativas en la actualidad

Dentro de nuestra línea inteligencia artificial, compartimos una breve reseña en torno a la irrupción de esta tecnología en las aulas, especialmente en el ámbito de los desafíos que conlleva para el ajuste de las metodologías de aprendizaje y de evaluación. Es posible completar esta información con una anterior reseña de cómo poder apoyar el proceso de planificación educativa con inteligencia artificial disponible aquí, construcción de preguntas de selección múltiple (aquí), o el resto de información asociado a generación educativa de prompt.

La Inteligencia artificial (IA) es un concepto que hemos escuchado mucho en los últimos meses. Desde noviembre del 2022 y hasta este momento (junio 2023) aparece constantemente en noticieros, redes sociales, y en todo tipo de conversaciones, demostrando la revolución y rápida masificación que ha generado, desde la aparición de Chat GTP, la cual es solamente una herramienta más, pero la que popularizó esta tecnología, siendo además la herramienta más usada. La inteligencia artificial, se dedica al desarrollo de diversos algoritmos que automatizan tareas tradicionalmente realizadas por la inteligencia humana, donde actualmente se usa para a elaboración de diferentes tipos de texto, imágenes, planillas y la automatización de una serie de tareas, siendo lo más relevante, que propone, a diferencia de lo que ya existe en internet, una nueva forma de presentarlas, por lo que emana un desarrollo propio, novedoso y original, donde por ejemplo, si se le solicite que haga una reseña de un tema, la hará de manera autónoma y original, no copiando, aunque si basándose, en la información con la cual el sistema fue alimentado, existiendo incluso hoy algunas propuestas que buscan información directamente desde la web. Además, se puede usar como un asistente en diversas tareas, desde que corrija o mejore un texto, hasta que ofrezca códigos de programación en diferentes lenguajes, siendo un interesante apoyo en diversas áreas de la vida diaria al pedirle consejos, listados, soporte y otra serie de acciones.

La inteligencia artificial, aunque se ha explorado y desarrollado desde los años 50, fue en los últimos cinco años cuando se abrió al público de manera masiva, pero a partir de finales de 2022, con el lanzamiento de Chat GTP, se produjo un punto de inflexión dado que la población mundial, pudo acceder a ella de forma gratuita, directa y sobre todo, teniendo referencias de lo que permite hacer mediante el uso de prompt, es decir, de comentando que dan una instrucción detallada al sistema para que realice una acción, lo que permite que su uso sea muy fácil. Estos prompt, además se comparte en la red como consejos de uso, los cuales se pueden adaptar a cada necesidad, generando una fuerte personalización en su uso, pudiendo servir en cualquier área del conocimiento lo que contribuye aún más en su masificación. Al respecto, según datos de OpenAI, empresa tras Chat GTP, en enero de 2023, tan solo dos meses después de su lanzamiento, Chat GTP ya contaba con 100 millones de usuarios. Esta apertura al público y su capacidad para comunicarse en lenguaje humano marcaron el comienzo de una serie de herramientas que utilizan la IA de diversas formas, donde hay varias empresas con propuestas similares o con herramientas que atienden distintas realidades, tenido además una fuerte demanda aquellas aplicaciones que además pueden usarse directamente desde el smartphone como las relacionadas con generación de imágenes. Esta irrupción se proyecta como un nuevo paradigma en la forma de concebir las actividades humanas, similar a la masificación de Internet hace 30 años, y tiene un impacto rápido en todos los campos del conocimiento, incluida la educación, que es donde mayormente han surgido cuestionamientos en torno a su uso.

El diagnóstico preliminar indica que la IA es una tecnología disruptiva que, aunque no es nueva en el ámbito educativo (ya existían avances en la personalización y adaptación del aprendizaje en entornos virtuales o en sistemas evaluativos automatizados desde hace varios años, pero en general actúan según diseño y programación, no generando escenarios nuevos como lo puede hacer una inteligencia artificial propiamente tal), se ha masificado rápidamente y se ha instalado en las aulas. Por ejemplo, Chat GTP recibe más de 20 millones de consultas diarias, muchas de ellas orientadas a apoyar o resolver trabajos del mundo escolar y universitario, teniendo hoy incluso tesis que han sido elaboradas de forma pública, mediante su uso. Frente a este contexto, ha surgido un debate inicial sobre si se debe prohibir, limitar o educar adecuadamente sobre su uso correcto con contextos educativos. Este debate también se ha dado con respecto a otros recursos, muchos de los cuales se consideran educativos o con un fuerte uso en educación como los teléfonos inteligentes, Internet o, en el pasado, las calculadoras, por lo cual no es un debate nuevo, mostrando la historia, que por más que existan resistencias en el plano educativo a su integración, de manera informal al principio y de manera formal al final, se terminarán integrando al desarrollo educativo.

En la actualidad, la IA tiene la capacidad de responder cualquier pregunta, generar textos originales que dificultan la detección de plagio (aunque surge una pregunta ética sobre si un texto creado mediante comandos generados por una persona puede considerarse plagio o es más bien la situación de no reconocer el apoyo prestado por la herramienta), resumir y analizar libros, apoyar procesos de investigación, analizar grandes cantidades de datos y textos en segundos, proponer nuevas metodologías y evaluaciones, crear imágenes realistas y clonar voces, hacer música, entre otros usos diversos como por ejemplo que un docente pueda pedir apoyo en la planificación de una clase o para generar preguntas para una evaluación o rúbricas. Sus posibilidades son numerosas y seguirán aumentando en función del uso y las necesidades que se van presentando, siendo una características, como a partir de una inteligencia artificial, esta misma puede ayudar a crear complementos o aplicaciones para ser usada en otra área, sin tener incluso conocimientos de programación, pero este mismo potencial también presenta un peligro en el ámbito educativo, especialmente en lo que respecta a la facilitación extrema del proceso de aprendizaje y, sobre todo, a la posibilidad de fraude pensando en la evaluación tradicional. Precisamente aquí es donde la educación tiene la oportunidad de innovar en sus prácticas metodológicas y evaluativas, anticipándose a los posibles problemas y aprovechando las infinitas posibilidades de esta nueva tecnología, tal como fue en el caso de la integración del computador, internet o smartphone.

Toda nueva tecnología plantea desafíos, y en este caso, este debate e irrupción, invitan a actualizar las prácticas educativas, siendo la evaluación uno de los aspectos principales a considerar en la integración de la inteligencia artificial, dado que es el ámbito más cuestionado. A nivel metodológico, la práctica docente hace tiempo está transitando a que el estudiante sea el centro del proceso formativo, siendo un paso para ello, centrar las clases no sólo en el contenido, sino también en actividades que permitan implementar lo que el estudiante va revisando con el objetivo de convertirlo en aprendizaje. Perfectamente, la inteligencia artificial puede ser un apoyo en la elaboración de productos y desempeños de los estudiantes, incluso la misma elaboración de prompt hoy puede ser considerado un desempeño. La inteligencia artificial puede apoyar al docente en la elaboración de casos o propuestas de actividades, mientras que, aplicada a las actividades de los estudiantes, puede fomentar la sistematización de grandes cantidades de información, apoyando el desarrollo de lo mecánico, liberando a los estudiantes para que puedan focalizar su esfuerzo en temas analítico y no tanto procedimentales.

De la misma forma la evaluación está transitando hace tiempo en evaluar más bien desempeños que conocimientos, lo que quedó acentuado como una necesidad durante la virtualización de la docencia en la pandemia, donde pruebas tradicionales de selección múltiple, incluso de desarrollo tradicional perdían fuerza a la hora de ponderar los desempeños de los estudiantes, en contraste con acciones prácticas como simulación, presentaciones en formato de video y una serie de forma de evidenciar la aplicación del estudiante. Obviamente siempre de debe tener a la vista el sentido de la asignatura, dado que hay casos donde el conducir a la aplicación puede ser algo más difícil pero siempre existe la posibilidad de aplicar metodólogas activas como el aprendizaje basado en casos, problemas o proyectos que son posibles de implementar en prácticamente cualquier disciplina. Es hora de pasar desde una evaluación basada en la memorización y reproducción de conocimientos a una evaluación centrada en el desarrollo de habilidades, la resolución de problemas, la colaboración y el análisis crítico, entre otros aspectos.

Frente a este contexto de tránsito, la irrupción de la inteligencia artificial no puede constituir un retroceso en los avances metodológicos  evaluativos, que aunque lentos, existe consenso de que van en la dirección correcta, al contrario, la inteligencia artificial, no exenta de sus propios peligros, debería ser un dinamizador para poder transitar de forma masiva y con ello fijar como estándar el desarrollo de metodologías activas de aprendizaje y evaluaciones de desempeño real o al menos que invite al estudiante a la aplicación y no a la reproducción.

Si bien la inteligencia artificial puede ser un apoyo, aún no está en condiciones de reemplazar la capacidad humana. No sólo existen muchos ámbitos donde la inteligencia artificial no puede igualar la destreza humana como la pintura, música, poesía y otros, sino, que tampoco es su fin, su objetivo es poder ser un apoyo para el desarrollo, liberando de esta forma de tiempo a las personas para focalizar sus esfuerzos. Por supuesto que existen muchos casos donde una persona de forma deliberada genera productos solamente con inteligencia artificial, pero debe emplear al menos su experticia o conocimiento en la validación de este. La falta de este último paso es razón por la cual algunas empresas y entidades educativas están limitando el uso de la inteligencia artificial, pero es por la falta de ética humana. Si somos capaces de usar esta nueva tecnología a nuestro favor y poder visualizar sus riesgos para anteponerse (que los hay, desde cometer errores, operar con sesgos e incluso implementar cursos de acción no previstos, lo que es crucial si se usa en ámbitos como el económico, de comunicaciones o el militar por nombrar algunos), estamos frente a un gran aliado en cualquier ámbito del saber humano.

Nota: Imágenes creadas con inteligencia artificial.

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