Webinar Rol del Estado ante la inteligencia artificial: ¿regular o dar mayor libertad a su desarrollo? – Red Crecemos – 30 de septiembre de 2026
Este miércoles 30 de septiembre de 2026 estuvimos nuevamente compartiendo con estudiantes de la Red Educacional Crecemos, en el marco de la preparación para su Torneo de Debates Estudiantiles 2026. En esta oportunidad desarrollamos el webinar “Rol del Estado ante la inteligencia artificial: ¿regular o dar mayor libertad a su desarrollo?”, una instancia orientada a entregar antecedentes, conceptos y perspectivas que permitieran a los estudiantes comprender la problemática y contar con mayores herramientas para construir y fundamentar sus argumentos. La actividad se desarrolló también como parte de las acciones de vinculación del Observatorio sobre el uso de la IA en educación, del Instituto de Educación y Lenguaje de la Facultad de Educación de Universidad de Las Américas.

A diferencia de una exposición orientada a entregar una respuesta única, la sesión fue concebida como una invitación a problematizar el rol que debe asumir el Estado frente al acelerado desarrollo de la inteligencia artificial. La pregunta que acompañó el recorrido fue si resulta necesario establecer mayores regulaciones para proteger a las personas y sus derechos o si, por el contrario, una regulación excesiva puede terminar dificultando la innovación, la experimentación y el desarrollo tecnológico. Desde allí, planteamos que ambas posiciones poseen fundamentos atendibles y también riesgos que es necesario reconocer al momento de debatir.
En una primera parte revisamos por qué esta discusión resulta especialmente relevante en la actualidad. La inteligencia artificial ya puede intervenir en ámbitos que afectan directamente las oportunidades de las personas, como el acceso a una institución educativa, la asignación de una beca, la obtención de un empleo o el acceso a determinados servicios públicos. Esto llevó a analizar que no todos los usos de la IA tienen las mismas consecuencias y que, por tanto, la necesidad e intensidad de una regulación debería considerar el impacto concreto que una determinada aplicación puede producir sobre las personas.
A partir de esta problemática presentamos las dos grandes posiciones que estructuraron el debate. Por una parte, una perspectiva favorable a una mayor regulación, que propone establecer garantías previas para aquellos usos capaces de afectar derechos, definir responsabilidades y generar mecanismos efectivos de protección y reclamación. Por otra, una perspectiva orientada hacia una mayor flexibilidad regulatoria, que destaca la importancia de permitir la experimentación, facilitar la innovación, reducir barreras de entrada y evitar que las normas queden rápidamente obsoletas frente al acelerado cambio tecnológico. Al mismo tiempo, revisamos los riesgos de ambas alternativas: una regulación desproporcionada puede introducir costos y burocracia innecesarios, mientras que una regulación insuficiente puede dejar a las personas expuestas a daños difíciles de reparar.

Uno de los aspectos que buscamos enfatizar fue que discutir sobre el rol del Estado frente a la inteligencia artificial no significa hablar solamente de leyes y prohibiciones. El Estado puede desempeñar simultáneamente distintos roles: actuar como regulador, fiscalizar el cumplimiento de las normas, utilizar inteligencia artificial en sus propios servicios, formar a la ciudadanía y a los profesionales en nuevas capacidades y promover investigación, innovación y desarrollo tecnológico. Esta mirada permitió ampliar el problema y comprender que la discusión no se reduce simplemente a estar “a favor” o “en contra” de regular la inteligencia artificial.
Durante la sesión revisamos también cómo estas tensiones se manifiestan en diferentes ámbitos. En educación, por ejemplo, una herramienta de IA puede ampliar las oportunidades de práctica, personalizar apoyos o facilitar recursos para estudiantes y docentes, pero también puede entregar información incorrecta, recopilar datos innecesarios o intervenir en decisiones que afectan las trayectorias educativas. En el mundo laboral, estas tecnologías pueden contribuir a agilizar procesos y transformar tareas, pero también pueden facilitar mecanismos de vigilancia o reproducir sesgos en procesos de contratación y evaluación. En los servicios públicos, pueden reducir tiempos de respuesta y ampliar la atención, aunque una decisión automatizada equivocada puede producir exclusiones difíciles de detectar o corregir.
Posteriormente, ampliamos la discusión mediante la comparación de diferentes modelos internacionales de aproximación a la inteligencia artificial. Revisamos el enfoque basado en riesgos desarrollado por la Unión Europea, el énfasis en innovación y liderazgo tecnológico presente en Estados Unidos, la aproximación sectorial y flexible impulsada por el Reino Unido y el modelo de supervisión estatal desarrollado en China. La comparación permitió observar que no existe una única manera de enfrentar el desafío y que cada modelo combina de manera diferente objetivos relacionados con innovación, competitividad, protección de derechos, control estatal y autonomía.
Uno de los conceptos centrales trabajados con los estudiantes fue el principio de proporcionalidad. Propusimos analizar cada situación considerando al menos cinco preguntas: qué consecuencias puede generar una aplicación de IA, si un eventual daño resulta reversible, a cuántas personas puede afectar, qué grado de supervisión humana existe y qué evidencia tenemos acerca de su seguridad y efectividad. Desde esta perspectiva, los usos acotados, reversibles y supervisados pueden admitir mayores espacios de experimentación, mientras que las aplicaciones que afectan derechos u oportunidades relevantes requieren garantías más exigentes, mecanismos de revisión y responsabilidades claramente definidas.

Hacia el cierre, planteamos que la discusión no necesariamente debe resolverse escogiendo entre regular o innovar como si ambas alternativas fueran incompatibles. Una posible posición consiste en combinar garantías exigibles frente a decisiones de alto impacto con espacios de flexibilidad y experimentación en usos acotados y reversibles. Bajo esta perspectiva, el desafío consiste en encontrar formas de promover una innovación que aporte beneficios reales a la sociedad y que, al mismo tiempo, mantenga a las personas, sus derechos y su capacidad de reclamar frente a una decisión automatizada en el centro de las decisiones públicas.
La actividad buscó, finalmente, que los estudiantes no recibieran simplemente argumentos para defender una determinada posición, sino que pudieran construir sus propias posturas, contrastar perspectivas, evaluar evidencias y anticipar posibles contraargumentos. Precisamente allí se encuentra uno de los principales aportes educativos del debate: comprender que frente a problemas complejos no siempre existen respuestas simples y que argumentar implica ser capaces de examinar críticamente tanto las fortalezas de nuestra posición como las razones de quienes sostienen una perspectiva diferente.
De esta manera, el webinar constituyó una nueva instancia de preparación para el Torneo de Debates Estudiantiles 2026 de la Red Educacional Crecemos, utilizando la inteligencia artificial no solo como un tema tecnológico, sino como una oportunidad para discutir sobre educación, ciudadanía, derechos, innovación y el tipo de sociedad que queremos construir frente a las transformaciones que estas tecnologías están generando.
Nota: Imágenes creadas con inteligencia artificial.
