Taller de Inteligencia Artificial para Estudiantes de Educación Superior de Modalidad Virtual – Facultad de Comunicaciones y Artes UDLA – 27 de agosto 2026

Este jueves 27 de agosto de 2026 participamos como relatores en el taller «Potenciar el aprendizaje con el uso de la inteligencia artificial desde una perspectiva ética», dirigido a estudiantes de las carreras de Publicidad y Relaciones Públicas en modalidad online de Universidad de Las Américas. La actividad fue desarrollada en colaboración con la Facultad de Comunicaciones y Artes, el Instituto de Educación y Lenguaje y el Observatorio sobre el Uso de la Inteligencia Artificial en Educación.

Esta iniciativa dio continuidad al ciclo de actividades formativas sobre inteligencia artificial orientadas a docentes y estudiantes de la Facultad de Comunicaciones y Artes. Su propósito es promover una comprensión amplia de las posibilidades, desafíos y responsabilidades asociados al uso de estas tecnologías en los procesos de aprendizaje, especialmente en contextos virtuales. La actividad tuvo como resultado de aprendizaje que los participantes pudieran explorar distintas posibilidades de la inteligencia artificial para apoyar el aprendizaje en la educación superior desde una perspectiva ética. Para ello, el taller se organizó en tres momentos: una introducción a la inteligencia artificial aplicada al aprendizaje, la revisión de estrategias prácticas para estudiar con apoyo de estas herramientas y una reflexión sobre sus implicancias éticas.

Durante la primera parte se abordó qué es la inteligencia artificial y cómo funciona, explicando su relación con los datos, los procesos de entrenamiento, la construcción de modelos y la generación de respuestas. Se destacó que estos sistemas no piensan como una persona, sino que procesan información, reconocen patrones y calculan probabilidades para producir contenidos, recomendaciones o soluciones.

Asimismo, se revisaron algunos de los principales beneficios que puede ofrecer la inteligencia artificial a los estudiantes, entre ellos la personalización del aprendizaje, la retroalimentación inmediata, el fortalecimiento de la autonomía, el acceso a recursos en formatos diversos y el desarrollo de actividades más dinámicas e interactivas. Sin embargo, se enfatizó que la IA debe complementar el proceso educativo y no sustituir el criterio, la reflexión ni la responsabilidad del estudiante.

Un aspecto central del taller fue la distinción entre aprender con apoyo de la inteligencia artificial y delegar en ella el pensamiento. A partir de esta diferencia se invitó a los estudiantes a analizar críticamente sus propias prácticas y a preguntarse si comprenden, reflexionan y construyen sus aprendizajes o si, por el contrario, están utilizando estas tecnologías para reducir el esfuerzo cognitivo y obtener respuestas sin procesarlas adecuadamente.

La actividad también consideró algunos de los desafíos que enfrentan actualmente los estudiantes de programas online, como la gestión del tiempo, la autonomía, la participación en espacios virtuales, la concentración, la conectividad y el uso ético de la inteligencia artificial. Desde esta perspectiva, se planteó que aprender en línea no consiste únicamente en conectarse a una plataforma, sino en participar activamente, organizar el trabajo académico y desarrollar criterios para seleccionar, contrastar y utilizar la información.

En la dimensión práctica se presentó el método RAFA, compuesto por Rol, Audiencia, Formato y Acción, como una estrategia sencilla para construir instrucciones claras y mejorar la interacción con herramientas de inteligencia artificial. También se profundizó en el uso de NotebookLM como recurso para organizar fuentes, consultar documentos, generar resúmenes, elaborar guías de estudio, crear preguntas, producir glosarios, construir mapas mentales y transformar los materiales de una asignatura en recursos para el autoestudio.

Junto con ello, se revisaron diferentes estrategias para crear materiales educativos mediante inteligencia artificial, tales como videos, audios, infografías, esquemas, imágenes y recursos interactivos. También se explicó cómo estas tecnologías pueden ayudar a digitalizar materiales físicos, convertir documentos en recursos editables y diseñar experiencias de aprendizaje más accesibles y variadas.

Otro de los contenidos relevantes estuvo relacionado con el uso de asistentes, tutores virtuales y simuladores. Se distinguió entre los asistentes que entregan respuestas directas y los tutores que acompañan el aprendizaje mediante preguntas, pistas graduadas y retroalimentación. En particular, se destacó el valor del tutor socrático, orientado a promover el análisis, la búsqueda de evidencia, la metacognición y la construcción autónoma de respuestas.

Además, se presentaron distintas posibilidades para desarrollar experiencias conversacionales, recursos multimedia, evaluaciones rápidas, actividades gamificadas, aventuras interactivas y aplicaciones web. Estas alternativas permiten comprender la IA no solamente como una herramienta para consultar información, sino también como un entorno para diseñar, crear y experimentar con nuevas formas de aprendizaje.

La sección final estuvo dedicada a las habilidades que deben desarrollar los estudiantes para desenvolverse adecuadamente en escenarios educativos mediados por inteligencia artificial. Entre ellas se encuentran comprender el funcionamiento probabilístico de estos sistemas, formular instrucciones eficaces, reconocer sesgos y limitaciones, contrastar la información, participar en discusiones sobre sus efectos sociales y diseñar soluciones manteniendo siempre la agencia humana.

Como cierre, se propusieron recomendaciones concretas para usar la IA en la educación virtual: definir previamente el objetivo de aprendizaje, formular preguntas claras, verificar la información obtenida, utilizar la tecnología como tutora y no como reemplazo, organizar los tiempos de estudio, participar en espacios colaborativos y resguardar la ética y la privacidad.

La invitación final fue a avanzar desde una posición de usuarios pasivos hacia una participación más consciente como arquitectos críticos de la tecnología. En este sentido, el desafío no consiste solamente en aprender a utilizar herramientas de inteligencia artificial, sino en desarrollar las capacidades necesarias para tomar decisiones informadas, conservar la autonomía y poner la tecnología al servicio del aprendizaje y del desarrollo humano.

Compartimos la presentación utilizada:

Nota: Imágenes creadas con inteligencia artificial.

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